En auténtico deja vu priísta, el presidente Felipe Calderón presentó ayer en Palacio Nacional ante diversas personalidades de la cúpula política y empresarial, como Armando Paredes del CCE, Carlos Slim, diputados, senadores, gobernadores y hasta Beatriz Paredes, su segundo programa para combatir los embates de la crisis económica internacional. Bautizado como Acuerdo nacional nacional en favor de la economía familiar y el empleo, destaca el congelamiento en el precio de las gasolinas, que durante 2008 resgistraron 33 alzas consecutivas, y que pasados los tiempos de más de 100 dólares por barril de crudo ubicaron los precios de las gasolinas mexicanas 30% arriba que en Estados Unidos, según afirmán líderes empresariales. El plan también contempla una reducción a las tarifas de energía eléctrica de consumo industrial, (sí, nada de reducción de tarifas de consumo doméstico), así como la creación de unos 250 mil empleos temporales a través de "chambitas" que estarán a cargo de algunos despachos como la Ssa. Además, el programa del Gobierno federal contempla el demagógico cambalache de electrodoméstico que consumen harta energía por unos más eficientes. El plan anunciado ayer contempla también una iniciativa de Ley para que los trabajadores fuedan retirar fondos de sus Afores hasta en un 60% más que lo que podrían retirar en la actualidad. Además, Calderón anunció la creción de una marcha "Hecho en México", con la cual dijo se buscará fortalecer el consumo nacional y así apoyar a la pequeña y mediana empresa.
Pero lo anunciado ayer por el presidente podría funcionar poco o nada para contener la crisis económica. Es cierto que las empresas son el motor de la economía, pero una manera para reactivar el consumo es la redistribución del ingreso, es decir, aumentar el ingreso de los trabajadores para de tal forma estimular el consumo, la demanda y con ello la producción. El haber anunciado ayer el congelamiento en los precios de la gasolina de poco o nada sirve, pues como aseveró la cúpula empresarial, los precios de la gasolina vendida en México están 30% por encima de la que se vende en el país vecino del norte, y mantener su precio por encima de los estándares internacionales generará presiones inflacionarias ´con las que tendrá que lidiar el Banco de México. El acuerdo tampoco señala de forma precisa si el precio del diesel se congela, habrá que destacar que bastó una semana del 2009 para que explotara el primer conflicto laboral en el país, teniendo como motor precísamente los altos precios del diesel en México. El plan de Calderón tampoco contempla algún apoyo al campo, y si bien dice que más infraestructura, no menciona de forma concisa alguna alternativa para apoyar al campo mexicano que bien podría generar importantes empleos donde podrían ocuparse los migrantes que vuelven de Estados Unidos y que además ayudaría a disminuir la preocupante dependencia alimentaria (importaciones de alimentos).El plan, tampoco contempla reducción alguna al gasto corriente que tanto criticó Acción Nacional al PRI cuando el primero era oposición. ¿Por qué no reducir en 10% el salario y prestaciones de la alta burocracia del país y destinar estos recursos a los productores agrícolas, pesqueros y ganaderos mexicanos? Y por supuesto, ¿Por qué no congelar junto con los gasolinas los precios de productos básicos como el huevo, la carne y la leche?
Esperando que este congelamiento en los precios de los energéticos no termine como aquel plan para congelar los precios de como ciento ya algo productos de "primerísima calidad" nos leemos con suerte mañana. No sean gachos y ya comenten algo.
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