miércoles, 27 de enero de 2010

YA BASTA DE PENDEJADAS

En febrero de 2009 entró en vigor la nueva Ley de Establecimientos Mercantiles en el Distrito Federal, que prohíbe a restoranes, cantinas, bares, cabarets y discotecas, vender bebidas alcohólicas después de las 2:30 am y los obliga a cerrar sus puertas a las 3 am. El objetivo de esta nueva ley es simplificar trámites para la apertura de comercios, reducir el horario en los centros nocturnos y establecer la venta de alcohol en embases cerrados.

El artículo 39 establece que de domingo a miércoles el horario de funcionamiento y de venta de bebidas alcohólicas se reducirá una hora, es decir a la 1:30 am. La Ley de Establecimientos Mercantiles publicada el 26 de enero y que entró en vigor el 25 de febrero de 2009 establece que los comercios estarán regulados por la delegación a la que pertenecen y sujetos a reglamentos. Los restoranes deberán operar de las 7 am a las 2 am del día siguiente, y los salones de fiesta de las 10 am a las 3:30 am, mientras que en los sitios para eventos infantiles quedará prohibido el consumo de bebidas alcohólicas.

Queda prohibida la venta de tabaco y bebidas alcohólicas a menores de edad, así como fumar en el interior de todos los establecimientos. La ley también establece que quedan prohibidas las barras libres o cualquier promoción similar.

He de confesar que soy un partidario del Gobierno del Distrito Federal, de Marcelo Ebrard y su visión para “modernizar” a la ciudá de México, aunque a varios les parezcan puras pavadas las que brotan de la mente de hijo de Manuel Camacho Solís. Pero he de confesar también, que en este momento me encuentro profundamente indignado por toda la politiquería alrededor del trágico ataque que sufriera el paraguayo Salvador Cabañas, ídolo de mi corazón. Después de la explicación sobre la Ley de Establecimientos Mercantiles de la ciudá, he venido a decir (o más bien, escribir) un YA BASTA DE PENDEJADAS.

Primero el caso Divine… donde por mero costo político, Ebrard Casaubón decidió “renunciar” al jefe delegacional en Gustavo A. Madero y también a quienes en aquel momento ocupaban la Secretaría de Seguridad Pública y la Procuraduría capitalina (el nombre de estos pendejos, no los recuerdo ahora). Luego de “indemnizar” a las familias de los afectados y generar unos culpables, el caso fue quedando poco a poco en el olvido. Nomás que ahora le tocó a alguien de la esfera pública, ni más ni menos que a unos de los baluartes de uno de los clubes más importantes del fútbol mexicano, cuyo dueño es ni más ni menos que la asquerosa y tremenda Televisa; nomás por estas razones, no tengan la menor duda que el culpable de la agresión contra el guaraní terminará tras las rejas. Claro, ya ven que en México habemos ciudadanos de primera, segunda y hasta tercera (y ojo, en nada me indigna que el agresor de Cabañas se pudra en la cárcel, es más, eso deseo harto).

Pero ahora resulta que los diputados capitalinos optaron por no llamar a comparecer a Eduardo Santillán, jefe delegacional en Álvaro Obregón, demarcación donde se localiza el Bar-bar. Y es a raíz del trágico suceso que volvieron las discusiones sobre los antros, bares y demás chillandgositios, ya discuten sobre si hay que ampliar los horarios, sobre si hay que poner detectores de metales, sobre si hay que vender nomás ron o nomás kool aid. Tocadas mis fibras más sensibles, vengo a decir BASTA DE PENDEJADAS, basta de que no nos quieran tocar los cojones estos políticos mierdas insensibles, en este momento, del PRD, mañana y pasado, del PRI, PAN y demás mierdas.

Lo que le ocurrió a Salvador Cabañas la madrugada del lunes y le ocurrió a los chiquillos de la News Divine y presumiblemente le pasará a unos cuantos este próximo fin de semana, se hubiera podido evitar no si cierran los antros a las 11 de la noche, o si sólo venden ron o kool aid… no señores… se hubiera podido si en este país no existiera un bicho feo llamado corrupción, que es la culpable de que el tugurio Bar-bar llevara unos años sin ser inspeccionado. Si en los antros, bares y chillandgositios se respetara la ley (por pinches que sean y nos echen a las 3 am del antrito, para ir a ponernos inconscientes a casa de un amigo o similares), si no se permitiera la entrada de menores, si TODOS fuéramos revisados por igual, si se impidiera entrar con pistolas a estos lugares. En fin, podrán legislar pasado y decidir cerrar los antros a las 11 pm. Mientras paguemos y haya clientela, no van a cerrar hasta bien tempranito señores legisladores.

Las leyes no tienen que atarnos, no señores, su objetivo es generar una convivencia más sana, tienen que buscar prevenir tragedias, y las tragedias en antros y bares no se previenen echándonos a las 3 am, se previenen sí con operativos de tránsito para sancionar a quienes manejen sin alcohol; se previenen garantizando que menores de edad no visiten estos lugares ni consuman bebidas alcohólicas, tabaco u otras drogas; se previenen poniendo en regla a todos los sitios, garantizando que cumplan con la normatividá como salidas de emergencia, áreas para fumadores (aunque todos fumen), etcétera, sea el lugar más mísero o el lugar más high. Ah, por cierto, no sólo es corrupción, es falta de voluntá política. Segurito que a los inspectores del Bar-bar les llegaba una interesante comisión por hacerse de la vista gorda con la normatividá, ¿verdá?

Firma un morro de 21 años, que saldrá viernes y sábado
y no va a dejar la fiesta porque a las 3 am lo corrieron.

lunes, 25 de enero de 2010

Chava...

El reloj marcaba los 8 menos 30, cuando de a poco me despertaba con el noticiero matutino. Alejandro Villalvazo anunciaba con su peculiar “tono periodístico”, información que todavía no alcanzaba a distinguir del todo. Supuse seguían celebrando los del Ajusco que el Morelia derrotó al América, pero no, se trataba de algo serio. Salvador Cabañas, seleccionado paraguayo y futbolista del Club América, y padre y esposo y amigo y compañero y muchas tantas cosas más, había sido herido de bala mientras se divertía la madrugada del lunes en el Bar-bar, al sur de la ciudad de México.

La noticia me consternó. ¿Cómo era posible que Salvador Cabañas, figura pública, hubiera sido herido de bala en la cabeza la madrugada del lunes en un bar al sur de la ciudá?, con más preguntas que respuestas me llegaba la información, que en ese momento era poca. En interné no había gran cosa. Fueron los sitios “amateur” como El Buen Fútbol quienes me dieron más detalles. Más tarde ESPN revelaba más datos sobre la tragedia. Salvador había sido herido de bala luego de una presunta riña al interior del bar; más tarde, el procurador capitalino, Miguel Ángel Mancera, confirmó la versión de la riña, por lo que descartó un asalto y señaló había dos detenidos. Pasaban las 9 de la mañana y seguía fluyendo información, aunque aún muy poca; peritos de la Procuraduría ya estaban en el bar, pero los accesos estaban cerrados. ¿Pero por qué operaba el bar a las 5 am, hora a la que Chava sufrió el atentado, si se supone deben cerrar antes de las 3 am?, bueno, esas son preguntas ingenuas que hacen algunos periodistas o comentaristas; la respuesta a tal cuestión está en la corrupción. Acá manda quien tiene dinero, punto. Pero esa es harina de otros costales, de costales muy sucios y deprimentes, por cierto.

Pasaban las horas y la información aparecía en los principales diarios del país, y también en algunos sitios sudamericanos, principalmente paraguayos. Ahora sabemos que Salvador fue intervenido en el Hospital Ángeles del Pedregal, donde se le realizaron procesos que yo desconozco, pero trascendió que el proyectil calibre 22 que le penetró la cabeza, no fue removido del parietal del guaraní, pues el movimiento hubiera representado mayores riesgos que beneficios. Ahora Chava está en terapia intensiva, ahora descansa y quienes queremos saber de él tendremos que esperar las típicas 48 o 72 horas.

Chavita, somos muchos quienes ahora esperamos por noticias sobre tu mejoría. Tu familia, tus amigos, tus compañeros, tus aficionados y hasta tus rivales esperan por ti. Ahora el partido lo disputa la vida y a muerte. Sé que eres fuerte y confío en que saldrás de esta Chavita. No puedo entenderlo, el sábado te veía jugar y me lamentaba porque no tuviste chances frente al arco y hoy me interesa todo menos lo futbolístico. Lo único que quiero, Chava, es que puedas ver a tu esposa y a tus hijos crecer.

domingo, 24 de enero de 2010

El "chile" de Spiderman

De entre la baraja de actividades que uno puede realizar el domingo, está la de quedarse en casa a leer algún libro de forma aleatoria, esperando a que el hambre arrecie y así se mueva uno a saciar tan primaria necesidá. La tarde bien puede estar acompañada, de forma virtual, de amigos y más. Fue así, como una buena amistá me comentó que veía en la televisión la última película de Rambo, donde el señor Stallone, presumiblemente sin un buen argumento, vuelve a adentrarse en alguna selva, probablemente africana o sudamericana, para llenar de plomo y explosiones las pantallas de cine y más tarde, las de la televisión dominguera.

Lo anterior logró relevancia cuando mi amigo me comentaba por el mensajero, que torturaban al “chile” (entiéndase por chile, al sujeto masculino que mantiene una relación lo bastante sólida como para que un segundo sujeto, arriesgue el pellejo por salvarle) de Rambo. No pude ocultar mi asombro al enterarme, de una fuente poco confiable, de que Rambo tenía un “chile”. Más tarde mi amigo reculó y me dijo que no era su “chile”, sino alguien más. -¿Y Rambo tendrá “chile”?-, le pregunté. –Pues yo creo que sí, el comandante quizá-, me respondió mi morenillo amigo.

Entonces pensé a través de los años, la pantalla grande nos ha otorgado grandes héroes, con sus respectivos “chiles”. Batman tenía el suyo, Robin, el chico maravilla. Terminator tenía el suyo, John Connor, y John a su vez, también tenía el suyo, el Terminator. Luego pensé en Spiderman, -¿tendrá Spiderman un “chile”?-, la pregunté a mi amigo, quien no dudo y me respondió, aunque dudoso, que era Mary Jane. Pero no, Mary Jane no podría ser el “chile” de Spiderman, en todo caso, sería su pareja sentimental, status quo que la coloca indudablemente lejos de ser su “chile”. Entonces me dediqué a pensar y pensar, por no más de 5 minutos. ¿Quién será el “chile” de Spiderman? entonces recordé que el señor Peter Parker, efectivamente tenía un “chile” y lo encontró en su seno laboral. Se trata de Robbie Robertson, quien funge como un periodista más en el Clarín, y es también la mano derecha del director del periódico, J. Jonah Jameson. Robertson, es lo suficientemente pusilánime como para tener un carácter diametralmente opuesto al de su jefe; Robbie es carismático, amigable, y además, considera que Spidey no es un mal tipo, aún cuando dichos comentarios provocan la ira de Jameson. La relación entre Robertson y Parker, es de amistá y compañerismo; por otra parte, la relación entre Robertson y Spiderman es sin duda la de un “chile”, pues el trepaparedes le salvó la vida en diversas ocasiones. Incluso recuerdo un capítulo donde Spidey salva a los hijos del morenazo en cuestión, mientras que este alguna vez cubrió el rostro de Spiderman cuando perdió su máscara.

Apreciable lector, disculpe usté si mi pequeña investigación no es lo suficientemente precisa y erré en considerar a Robertson, el “chile” de Spiderman. Le aseguro mis conocimientos sobre el Hombre Araña no son tan vastos como sí podrían ser los suyos.

miércoles, 20 de enero de 2010

Malas costumbres

He de confesar que entre mis costumbres, hay unas muy terribles, como la de ser tremendamente apático cuando de bricolaje se trata, y aunque me disgusta que mi habitación esté desordenada casi todo el tiempo, el disgusto no supera mi apatía por ordenarla. Dada mi apatía, me tuve que hacer de los servicios de una casera, sin embargo, la irregularidá de esta provocó que mi habitación fuera limpiada más o menos una vez al mes, por lo que su limpieza apenas me duraba, cuando mucho, una semana. Y si bien de vez en cuando me convenzo de que limpiar no estaría mal, mi vocación de limpieza dura apenas unas horas, así que nunca termino de limpiar. Aunado a eso, mi precaria situación económica, que empeoró hace unos meses, me ha impedido encontrar otra doméstica que realice mis labores de aseo. Lamentablemente, mi apatía por los quehaceres domésticos me ha valido severas críticas de algunas visitas, como mis amigos, que no dejan de decir que vivo en la inmundicia.

Pero mis malas costumbres no llegan hasta ahí, tengo otras, que aunque son mal vistas en sociedá, a mi me parecen de lo más refinadas. Una de ellas es arrojar monedas a mi pieza. Es una manía la de arrojar monedas de diferentes denominaciones, siendo las más recurrentes las de dos pesos. En varias ocasiones, esta costumbre me ha sacado de apuros cuando no tengo dinero, de forma que así completo para el pasaje e incluso, la comida. Lamentablemente no me limito a arrojar al suelo sólo monedas, sino también colillas de cigarro, envolturas, envases, papales, hojas de periódico y hasta mis libros. Sé que tal costumbre le ha de figurar a usté, apreciable lector, que mi persona es de lo más repugnante que le pueda parecer, pero he de comentarle que únicamente me limito a arrojar cosas en el suelo de mi pieza y rarísima vez en la calle, pues mis principios me impiden arrojar basura a las calles, aunque de vez en cuando arrojo la colilla del cigarro a la calle únicamente porque no encuentro un bote de basura cerca, aunque a veces me guardo las colillas en la ropa, que lamentablemente deja mis harapos malolientes.

Presumiblemente una de mis peores costumbres, y aprovecho para aclarar que únicamente la realizo en mi pieza, es orinar dentro del lavamanos. Se trata pues de una costumbre que aprendí por imitación al ver un film de Bertolucci, Soñadores. La costumbre, que supongo es europea, consiste en orinar dentro del lavamanos y supongo tiene su origen en la falta de agua en aquel continente. Después de orinar, aprovecho para echar agua y limpiarlo, y además, en algunas ocasiones arrojo algo de cloro al lavabo, a fin de desinfectarlo. Contrario a lo que usté posiblemente piensa, mi lavamanos no apesta, y además, pienso que con esta costumbre contribuyo a ahorrar el agua, que por lo menos, ahora en la ciudá, escasea.

jueves, 14 de enero de 2010

Prestado

Alguien en el frío almacén busca consumar un crudo amor. Te esconderá de la herramienta del carnicero, disfrutará contigo por siempre, mientras espera, claro, por una carne fresca. Si vienes del gancho, serás el primero en su lista, serás su amor empalado. Si vienes del gancho, serás el primero en su lista, su preciada piel. Serás un animal muerto, serás un cerdito colgado y congelado y cortado y enamorado. Alguien deja en el frío almacen un nuevo amor, te anticipará con su herramienta, el preludio de un nuevo amor. Está enamorado de esas pequeñas partecillas que no serán consumidas por no ser carnocillas; está enamorado de su dolor, el muy demente; está enamorado de su sangrado, de su dolor, el muy demente. Mientras te conviertes en un cerdito colgado y congelado, nos convertiremos en un cerdito colgado y congelado.