Reforma fiscal.
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Pasada la contingencia sanitaria por la epidemia del virus de la influenza humana, los estragos de una seudo paralización de la actividad económica no tardaron en salir a la luz. El sector turismo resultó ser el más afectado, y pese al repunte económico logrado por la industria de los medios de comunicación y la industria farmaceútica, la condición económica de México y sus sectores económicos fundamentales, energético, turismo, y sin ser un sector, las remesas, golpeados por la crisis económica y posteriormente, la crisis sanitaria, urgieron a poner en la mesa de discusión un tema recurrente en México: la reforma fiscal.
Luego del escándalo que generaron las declaraciones del ex presidente Miguel de la Madrid, el también ex presidente Ernesto Zedillo nos regaló otra "interesante" pero impopular receta, IVA a alimentos y medicinas. ¿Quién es Zedillo para surtirnos con nuevas recetas para afrontar la crisis, si cuando él tuvo que afrontar la suya, rescató a sus "amigos" a costas de todo el pueblo (Fobaproa)?.
Y es que el tema habrá de ser abordado, no hay duda de ello, pero durante el siguiente periodo de sesiones. Es cierto que la coyuntura económica de México demanda que el tema sea discutido de forma inmediata, sin embargo, la clase política mexicana optó por dejar el tema a la venidera legislatura, tod vez que medidas "impopulares" habrán de repercutir en la votación que recibirán en 2009, palabraría y política mexicana a su más puro estilo, el pueblo que aguante.
Lo cierto es que el vicio sigue estando ahí y no se discute la médula del asunto. IVA a alimentos y medicinas no es la solución, pues si bien se gravarían artículos de primera necesidad, que todos los mexicanos consumimos en el día a día, se estaría mermando el ingreso del mexicano, de por sí mermado por los brotes inflacionarios que terminan por nulificar el salario; destinar más ingreso a la compra de alimentos y medicinas, por su incremento de precio debido al IVA, generaría una vez más que el grueso se "apretara el cinturón", disminuyendo el consumo y la producción, generando más desempleo.
Y es que parece que el gabinete económico, encabezado por el secretario Carstens y el invisible Ruiz Mateos parecen no recordar las tesis del keynesianismo; es urgente aumentar el gasto de gobierno, comenzar obras de infraestructura por todo el país, las cuales además de generar empelos, colocarían a México como un país ad hoc para inversiones de alto nivel, y no para la instalación de más fábricas de simple manufactura. Argumentan (Carstens y compañía)que ahí está el problema, "se nos cayó la recaudación", señala el redondo secretario, urge una reforma que permita captar más impuestos. Con mis escasísimas credenciales, secretario Carstens, le diría que uno de los graves problemas de la política fiscal en México es el apapacho a los grandes empresarios y el cinismo con el que se ensaña la política fiscal con los medianos contribuyentes.
¿Por qué no abrogar el IETU de una buena vez? ¿No es anticonstitucional eso dela doble tributación? ¿Por qué no disminuir la tasa de IVA, dejémosla en 5 por ciento, qué se yo, pero sin posibilidad de "deducirla"? ¿Por qué no empezar a cobrar, al pie de las legislaciones, los impuestos a los grandes empresarios? ¿Por qué no dejamos de utilizar a Petróleos mexicanos como la gallina de los huevos de oro? ¿Por qué no balanceamos la carga fiscal a Pemex cobrando impuestos a quienes no los pagan y dejamos recursos a la paraestatal para su manteniminto, renovación e investigacion? Deberíamos de meter en cintura al sector informal, ¿no lo cree?. Que todos los que trabajemos en el sector informal paguemos impuestos, sí señor secretario, me parece justo; también me parecería justo que aquellos trabajadores que pagamos impuestos, que somos "profesionistas independientes", recibamos alguna prestación social. Yo no las tengo y destino casi el 33 por ciento de mi ingreso al pago de impuestos.
Luego del escándalo que generaron las declaraciones del ex presidente Miguel de la Madrid, el también ex presidente Ernesto Zedillo nos regaló otra "interesante" pero impopular receta, IVA a alimentos y medicinas. ¿Quién es Zedillo para surtirnos con nuevas recetas para afrontar la crisis, si cuando él tuvo que afrontar la suya, rescató a sus "amigos" a costas de todo el pueblo (Fobaproa)?.
Y es que el tema habrá de ser abordado, no hay duda de ello, pero durante el siguiente periodo de sesiones. Es cierto que la coyuntura económica de México demanda que el tema sea discutido de forma inmediata, sin embargo, la clase política mexicana optó por dejar el tema a la venidera legislatura, tod vez que medidas "impopulares" habrán de repercutir en la votación que recibirán en 2009, palabraría y política mexicana a su más puro estilo, el pueblo que aguante.
Lo cierto es que el vicio sigue estando ahí y no se discute la médula del asunto. IVA a alimentos y medicinas no es la solución, pues si bien se gravarían artículos de primera necesidad, que todos los mexicanos consumimos en el día a día, se estaría mermando el ingreso del mexicano, de por sí mermado por los brotes inflacionarios que terminan por nulificar el salario; destinar más ingreso a la compra de alimentos y medicinas, por su incremento de precio debido al IVA, generaría una vez más que el grueso se "apretara el cinturón", disminuyendo el consumo y la producción, generando más desempleo.
Y es que parece que el gabinete económico, encabezado por el secretario Carstens y el invisible Ruiz Mateos parecen no recordar las tesis del keynesianismo; es urgente aumentar el gasto de gobierno, comenzar obras de infraestructura por todo el país, las cuales además de generar empelos, colocarían a México como un país ad hoc para inversiones de alto nivel, y no para la instalación de más fábricas de simple manufactura. Argumentan (Carstens y compañía)que ahí está el problema, "se nos cayó la recaudación", señala el redondo secretario, urge una reforma que permita captar más impuestos. Con mis escasísimas credenciales, secretario Carstens, le diría que uno de los graves problemas de la política fiscal en México es el apapacho a los grandes empresarios y el cinismo con el que se ensaña la política fiscal con los medianos contribuyentes.
¿Por qué no abrogar el IETU de una buena vez? ¿No es anticonstitucional eso dela doble tributación? ¿Por qué no disminuir la tasa de IVA, dejémosla en 5 por ciento, qué se yo, pero sin posibilidad de "deducirla"? ¿Por qué no empezar a cobrar, al pie de las legislaciones, los impuestos a los grandes empresarios? ¿Por qué no dejamos de utilizar a Petróleos mexicanos como la gallina de los huevos de oro? ¿Por qué no balanceamos la carga fiscal a Pemex cobrando impuestos a quienes no los pagan y dejamos recursos a la paraestatal para su manteniminto, renovación e investigacion? Deberíamos de meter en cintura al sector informal, ¿no lo cree?. Que todos los que trabajemos en el sector informal paguemos impuestos, sí señor secretario, me parece justo; también me parecería justo que aquellos trabajadores que pagamos impuestos, que somos "profesionistas independientes", recibamos alguna prestación social. Yo no las tengo y destino casi el 33 por ciento de mi ingreso al pago de impuestos.