jueves, 19 de marzo de 2009

Refinados debates

por Borrar Nota

Ayer, en el municipio de Venustiano Carranza, Puebla, un Felipe Calderón acompañado de un despreciable priista que obedece al nombre de Mario Marín; la secretaria de Energía de estrafalario apellido, Georgina Kessel, y el director del tesorito profundo que los herederos noruegos ya echaron ojo, Jesús Reyes Heroles, conmemoró un aniversario más de la Expropiación petrolera.

Se esperaba que en el mitin, Calderón Hinojosa diera a conocer la sede de la nueva refinería, inversión que forma parte del programa de infraestructura anunciado por el Gobierno federal para atenuar los embates del metamorfoseo catarrito que terminó en vendaval económico. La decisión fue anunciada desde el año pasado, y a marzo del 2009, todavía no se decide la sede de este importante proyecto que ciertamente generará una buena cantidad de empleos e impulsará a la industria petrolera nacional. El michoacano insistió en que la decisión de la sede de la nueva refinería obedece y obedecerá únicamente a cuestiones técnicas mas no a cuestiones políticas; al poco rato, un alardeado Felipe por acarreados del sindicato petrolero (haciendo memoria a las prácticas pristóricas del siglo pasado), anunció la creación de foros de discusión públicos para que cada entidad interesada en ser la sede del macro proyecto expongan puntuales sus argumentos para que ahí se construya la refinería. Más tarde, Calderón Hinojosa hizo alarde de su futurista visión señalando que seguramente en 71 años, la gente abrirá los libros de historia y recordará que México y el mundo atravesaron el peor catarrito, digo, crisis económica de la historia, pero también recordarán las decisiones oportunas encabezadas por un flamante presidente de 54% de aprobación que ayudaron sin duda a transformar y mejorar el país.

La pregunta es, si la decisión no obedecerá a razones “políticas”, entonces ¿por qué organizar un debate, donde gobernadores y funcionarios estatales aprovecharan (no tengo la menor duda) para presumir las genialidades de su gestión y así hacer campaña de cara al cinco de julio? ¿No corresponde esta decisión únicamente al Gobierno federal? ¿Por qué polemizar con gobernadores como Fidelito Herrera que está como merolico para que la refinería se construya ahí y entonces pueda presumirles a sus hacendados, digo, gobernados, su buena negociación que trajo a Veracruz más y más inversiones?.

Allá en Estados Unidos fue aprobado el plan de infraestructura y las obras ya se están realizando, no me enteré de debatillos para ver en qué estado vamos a construir tal o cual proyecto de infraestructura. Basta de palabrería, la decisión de la sede debió de tomarse hace ya varios meses. A ver el 15 de abril quien fue el afortunado estado.

Vale la pena votar en 2009 (2)

Por Borranota


El domingo pasado se realizaron en el Distrito Federal, Zacatecas, estado de México y Morelos, las elecciones del PRD para elegir a los candidatos a diputaciones federales, asambleístas en la capital y jefes delegaciones; la contienda electoral estuvo plagada de “irregularidades” que algunos medios de comunicación documentaron y que el mismo presidente nacional del sol azteca, Jesús Ortega minimizó, señalando que fueron irregularidades muy “focalizadas”, posteriormente pidió “no generalizar los hechos”. Salta al recuerdo las pasadas elecciones, también internas al seno de la Revolución Democrática, donde se buscó elegir al dirigente nacional del PRD, contendiendo por Nueva Izquierda Jesús Ortega y por Izquierda Unida Alejandro Encinas; luego de seis meses de disputas y diversas impugnaciones, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación proclamó a Ortega como presidente nacional del PRD, dando al bando de “los chuchos” el poder central de dicho partido. La elección, además de dejar a Ortega en la dirigencia, significó una nueva ruptura entre las diversas tribus aglutinadas en éste partido así como un desprestigio tremendo que arrojó al PRD (también con las acciones de resistencia civil pacífica encabezadas por López Obrador) al tercer lugar en preferencias electorales, luego de que en 2006, el sol azteca se ubicó como la segunda opción en las preferencias electorales.

Apenas hace casi dos meses, aparecieron en la televisión diversos espots electorales, entre ellos uno del PRD que llamaba la atención (además de por su poca visión) porque presentaba a una niña cocinando con el flamante dirigente chucho, un platillo de grotescas proporciones llamado “El nuevo PRD”; entre los ingredientes estaban la honestidad, la tolerancia, el respeto, la transparencia y demás ingredientes faltantes en las despensas políticas mexicanas. Lo acontecido el domingo pasado en la capital, y particularmente en delegaciones como Gustavo A. Madero o Iztapalapa, significa, como apuntó el compañero Ballesteros Ávila (http://sintesisacatlan.blogspot.com/2009/03/la-eleccion-de-la-verguenza.html), la ausencia de una verdadera opción de izquierda en nuestro país, pues el acarreo de votantes, la compra de votos con efectivo o entregando despensas no son más que prácticas realizadas por el PRI. En la actualidad, los principales partidos políticos optan por mecanismos medianamente “distintos” para la selección de candidatos a puestos de elección popular; el tricolor, por ejemplo, acepta (no abiertamente) las trampas y reconoce como ganador a quien realice más trampas, es parte de su lógica; el PAN, consciente de la ausencia de una estructura para seleccionar candidatos opta por elegirlos a “dedazo” (desde la dirigencia nacional, bajo el visto bueno del presidente, otra vieja práctica priista); el PRD, en cambio, busca apegarse a las tesis de la democracia optando así por la elección de candidatos a través del sufragio directo, participando la militancia y simpatizantes no afiliados.

La práctica citada anteriormente (la del PRD) parecería en el papel, la mejor, la más apegada a los ideales democráticos, empero, en nuestro país no existe la estructura, ni partidista ni electoral, para poder realizar comicios abiertos al público en general, pues hacerlo de esta forma desemboca en actos como los vistos el domingo pasado, actos que desde ningún punto de vista son “menores” (se le prendió fuego a boletas, se robaron boletas, etecé).

Es notorio que al interior de los partidos existen diversas corrientes que buscan perpetuarse en el poder a como de lugar. Es también notoria la colusión de los intereses partidistas al interior de las autoridades electorales (el IFE y el IEDF, por ejemplo). Resulta lamentable que en un país cuya estructura política sea la democracia representativa, se realicen este tipo de actos por demás reprobables y que únicamente terminan por decepcionar al ciudadano consciente, aquel que no se vende ni por 200 ni por 500 pesos. Corresponde a la sociedad organizada elaborar algún tipo de protesta que señale a la clase política (que no está ciega, aunque parezca), la inconformidad de tal o cual sector de la población, acudir a las urnas el cinco de julio sería una vía, anular el voto y escribir en la plantilla alguna frase alusiva a la democracia me salta a la mente. Requeriríamos observadores que dieran fe de que los votos anulados fueron contabilizados.