lunes, 23 de febrero de 2009

Narcoprotestas

Por Borranota

En pasados días, en diversos puntos del territorio nacional, se realizaron diversas manifestaciones que incluían a niños, mujeres y ancianos, los cuales protestaban contra la presencia militar en diversos estados del país. Las protestas más llamativas ocurrieron en Nuevo León, donde un grupo de manifestantes, algunos de ellos encapuchados, bloquearon algunas avenidas de la ciudad capital; posteriormente el gobernador José Natividad González Parás, descalificó, señalándolas de “narcoprotestas” impulsadas por el crimen organizado. Además, en Reynosa, Tamaulipas, elementos del Ejército se enfrentaron a sicarios y presuntos manifestantes, el saldo fue de una decena de muertos y al menos 15 heridos.

Las declaraciones del gobernador González Parás son tachadas por esta columna como inaceptables, pues, aunque existan elementos para atribuir las protestas realizadas en Monterrey al crimen organizado, es innegable la existencia de una notoria inconformidad social por la creciente ocupación militar, así como la existencia de documentada evidencia sobre abusos militares generados a raíz de la militarización del país dentro del marco de la estrategia calderonista para combatir al crimen organizado; estrategia que con base en la información periodística que está al alcance de todos, no rinde, ni remotamente, los frutos esperados por el mandatario michoacano. Por esto, las declaraciones del gobernador neoleonés son improcedentes, pues descalifica a priori una demanda social cuya bandera es legítima en su totalidad.

Por otra parte, la alarmante militarización del país, los convenios firmados con el bélico país vecino y el preocupante ambiente de inseguridad que azota a todo el país, se mezclan para cocinar el ambiente perfecto para generar un ambiente de represión social, toda vez que en “aras de defender y mantener la seguridad pública”, se reprima toda protesta social que atente contra los intereses de la cúpula gobernante, quienes, basándome en polémicas declaraciones como la realizada en pasados días por el secretario de Economía, Gerardo Ruiz Mateos, (señaló que “de no atacar al narco ahora, el siguiente presidente hubiera sido narco”); o aquella realizada por el líder nacional del PAN, Germán Martínez, (sin señalarlo expresamente, acusó al PRI de haber dejado brotar el problema del narcotráfico), hacen suponer a este paranoico columnista que el narcotráfico está bien infiltrado en la clase política. Es entonces, alarmante que el narcotráfico como poder de facto infiltre las estructuras económicas, sociales y hasta políticas de un país cada vez más tambaleante como lo es México.

Hechos como los citados anteriormente empujan la necesidad de tratar el problema del narcotráfico en México con seriedad, abriendo canales de diálogo con expertos en la materia, pues no bastará que por medio de balazos se destituya a los pequeños o medianos mandos; urge una estrategia que desenmascare y ataque las redes financieras de estos grupos, pues sin ella esta guerra está de antemano perdida. ¿Hasta donde ha coludido el narcotráfico a las instituciones mexicanas?, ¿hablaremos ya no solo de narcoprotestas, sino de narcoinstituciones o incluso de un Narcoestado?

domingo, 15 de febrero de 2009

Disculpen mexicanos, “no la volvemos a hacer”.

Disculpen mexicanos, “no la volvemos a hacer”.

Por Borrarnota


El pasado 13 de febrero, un conocido medio impreso publicaba en su primera plana que el Instituto Federal Electoral perfilaba multas a televisoras por una suma cercana a los 11 millones de pesos. Tan sólo un día después, el mismo medio impreso publicaba otra vez en primera plana que el IFE había perdonado a las televisoras y sólo multaría a Televisión Azteca con 2 millones de pesos por no enviar a la televisora de paga Sky, la retransmisión de la señal deportiva difundida los pasados 31 de enero y primero de febrero, con la propaganda electoral difundida en televisión abierta. Consejeros del máximo órgano electoral argumentaron que la conducta, claramente arbitraria y violatoria de la ley electoral, había sido modificada y que por ello, el proceso sancionador originario se venía abajo; si bien es cierto que después de la polémica que esta misma columna señaló, las televisoras dejaron de transmitir espots electorales en bloque durante la transmisión de partidos de fútbol mexicano, el IFE no puede “perdonar” una conducta violatoria de la ley electoral únicamente porque la conducta dejó de ser observada; el daño había sido hecho y correspondía una sanción económica. El IFE, muy perjudicado en su imagen por su precaria actuación durante los comicios presidenciales del 2006, nuevamente tropieza y cede ante poderes fácticos, deja de cumplir su función como organizador y regulador de los procesos electorales y aparece como un organismo débil, manipulado, cuyos consejeros son representantes de la partidocracia que tanto daña al país y merma una democracia cada vez menos cercana a las tesis de la democracia representativa. Pudo más un pinche berrinche de los dueños del duopolio televisivo que las reformas anunciadas con bombo y platillo al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales. ¿A quién sirve el IFE? ¿No es el IFE un organismo de carácter “ciudadano”? ¿Su estructura legal no pregona autonomía? Pisoteados como los derechos humanos en el caso Atenco, la autonomía del IFE aparece como una serie de letras borrosas que se desvanecen ante la mínima presión de los encargados de desinformar al país (principalmente Televisa y su risible labor de “información”). Y es que vuelvo a insistir en el mismo punto, la democracia representativa supone la representación de los grandes intereses nacionales, los cuales han sido y son ahora más que nunca la necesidad de combatir la pobreza, el creciente desempleo anunciado por los “catastrofistas”, la falta de educación para la juventud mexicana, la soberanía alimentaria, la devaluación del peso que ya anda por el 40%, la modernización del sector energético, entre muchos otros temas más que cualquier estudioso de la realidad nacional podría señalar con mayor precisión que este pírrico columnista; y no son, de ninguna manera, los intereses económicos de televisoras que después de verse afectados en sus bolsillos por un Cofipe que anulaba la posibilidad de recibir billetes por transmitir propaganda electoral.

Una cosa es segura, la actual legislación electoral no durará tal cual está ahora más de una elección. Pasadita la pasarela partidista y una vez bien repartido el pastel que tendrá un decorado tricolor, se reformará nuevamente el Cofipe para dar otra vez gusto a estas televisoras que parecen haber olvidado, igual que la Secretaría de Gobernación y el mismo IFE, que el espectro electromagnético comprendido dentro de los límites nacionales es propiedad de la nación, y que la posibilidad de andar transmitiendo estupidez y media es una simple concesión, concesión que el Estado puede retirar cuando así lo considere pertinente. Pero como acá el Gobierno federal es ocupado formalmente por Felipe Calderón, pero dominado por intereses varios, entonces los mexicanos que abogan por una auténtica democracia y una benéfica libertad de expresión y pluralidad de ideas seguiremos viendo como estos ideales no son mas que una simple utopía. ¡Hasta mañana, mientras el capitán Maldini se despide del calcio perdiendo su último clásico milanista!

lunes, 9 de febrero de 2009

Entrevista a Marco Lara

Radio
Antena Radio / 07:00 - 09:30 / 107.9 FM; 1220 AM / Héctor Zamarrón / IMER
Entrevista
Entrevista a Marco Lara.

Marco Lara es coordinador del proyecto de Medios e información del CIDE y coordinador de investigación y medios de El Universal y habló sobre como los medios de comunicación se convierten en generadores de información.

• En realidad es importante que los medios tengan la iniciativa de sistematizar información que el Gobierno no tiene voluntad y de hecho estaría interesado en que no fuera sistematizada. No esta mal que los medios construyan su propia cifra, lo que esta mal es que esas cifras están habitualmente basadas en información distorsionada de origen. Es decir, si nosotros los periodistas nos basamos en información oficial que ya ha sido alterada, entonces las cifras que estamos dando son cuando menos, cuestionables.

• De manera sistemática la política de comunicación institucional del Gobierno federal y de los Gobiernos locales es que cualquier homicidio o deceso de una persona por acción del crimen organizado o particulares, el gobierno los atribuye a la supuesta “Guerra contra el narcotráfico”. Es algo similar a lo que ocurre en Centro América con las pandillas, por ejemplo, aparece en el parque Libertad de El Salvador un cuerpo desmembrado y entonces el Gobierno dice que es una vendetta entre maras y ya no investiga. Entonces se cancela el derecho de los ciudadanos a la justicia. Si en México aparece un levantado, un encajuelado o un ensabanado, entonces automáticamente la idea es que esa gente “merece ese destino” porque está metida en asuntos criminales.

• Cuando nosotros atribuimos a estas muertes la etiqueta de la guerra contra el narcotráfico, entonces legitimamos que el Gobierno no investigue. Si la policía dice que es un encajuelado por la guerra contra el narcotráfico, así lo ponemos y así se queda. Tenemos eventualmente que confiar en las instituciones de seguridad pública y justicia penal, cuando según indicadores de Organización de Estados Americanos, en México la impunidad es del 96%.
• Indudablemente hay varios medios que han hecho y tienen una voluntad de sistematización de información. Hay medios que han creado unidades dedicadas a la demoscopia, que utilizan centros de información con bases de datos. Se está realizando pero no es parejo, pues una empresa tiene los recursos de infraestructura y de fondos para hacer una cobertura total de diversos temas. Hay una propuesta muy interesante, presentada por Ana Arana y otro grupo de periodistas, que buscamos la fundación del Instituto Mexicano de Periodismo e Investigación, que tiene entre otras propuestas la de tratar de generalizar en un conjunto de medios asociados un sistema de base de datos con el fin de profesionalizar e institucionalizar el periodismo de precisión.

• En el caso específico de la violencia, los medios insistimos en la parte más elemental que es el conteo de las supuestas víctimas de la supuesta guerra contra el crimen organizado, despersonalizamos el problema cuando lo que tenemos que hacer es sí presentar número, pero sobre todo presentar contextos, explicaciones y miradas críticas que le permitan al ciudadano dimensionar el problema del crimen organizado.

miércoles, 4 de febrero de 2009

¿Vale la pena votar en 2009?

¿Vale la pena votar en 2009?

Por BorrarNota



¿Vale la pena votar en 2009?, y hago la pregunta porque precisamente ya han iniciado las precampañas electorales y la clase política mexicana no da señales de estar interesada en otra cosa que no sean los venideros comicios y que, en medio de una crisis económica y de inseguridad, el grueso de la población esperaría un poco más de empatía por parte de los políticos, quienes ya han hecho llamados a “apretarnos el cinturón”, llamados que se vuelven improcedentes cuando las partidas tope autorizadas para cada contendiente a una diputación son de $812 mil pesos, suma que muy probablemente varias familias mexicanas no alcanzan sumando sus ingresos de todo el año, suma que considero podría ser empleada para el equipamiento de escuelas o para un tema que dada la actual coyuntura económica es de fundamental importancia: el campo. Y es que pienso que con $812 mil pesos bien se podría apoyar a un pequeño productor, y que pensando en todos los contendientes a las diputaciones, entonces se podría apoyar a varios pequeños productores; además, esto sería una inversión que ayudaría, aunque sea un poco, a la resolución de dos problemas graves: la crisis económica y la creciente dependencia alimentaria.

Y es que considero tan grande la distancia entre el pueblo mexicano y la clase política que entonces es tal mi decepción y pienso en no salir a las urnas en 2009. Y es que ir a votar en 2009 significaría dar el espaldarazo a los políticos de que su labor me parece adecuada y entonces generaría un círculo vicioso donde yo me la paso quejándome sobre estos “representantes” y sin embargo en las urnas los apruebo. ¿Se siente usted representado por algún partido político? ¿Nosotros los estudiantes encontramos alguna representación en algún partido político? ¿El PRI y su renovación, me incluye a mí en su proyecto? ¿Acción Nacional contempla algún plan para colocarme en algún empleo donde pueda explotar mis contadísimas cualidades? ¿El PRD, chucho en su dirigencia, me ofrece algo? ¿PT y Convergencia, ¿qué?, cobijando a López Obrador, hay algo ahí? ¿El PSD y su improcedente idea de “regular el mercado de las drogas” (y la llamo improcedente porque una medida de esas dimensiones requiere un consenso de naciones, donde el nulo protagonismo de México en la esfera internacional no permitiría que se discutiera), me incluye a mi? Pero el peorsito de todos es sin duda el Verde Ecologista que el otro día llamo a mi casa para pedirme mi aprobación sobre el tema de la pena de muerte y que por solo estar a favor de tan novedosa propuesta y presionar el botón “1” de mi teléfono me haría acreedor a un paquete con ambulancia, descuentos en farmacias y no se que tantas cosas más, cuando, vaya, al Verde yo de plano no le confiaba ni la más inofensiva tós.

Y si la respuesta a los planteamientos que expongo allá arriba es “pues ninguno me representa”, entonces la siguiente cuestión sería: ¿Entonces voy a las urnas a anular mi voto? o ¿Mejor me quedo en casa para ahora sí, pasados los tiempos de campaña, disfrutar del fútbol sin la horrorosa interrupción a media jugada de gol?. Acá en México la clase política, las autoridades electorales y aquellos que aspiran al poder ponen poca o nula atención en el tema del abstencionismo, índice que sirve como parámetro para medir el grado de inconformidad social y la crisis de credibilidad de los políticos. Allá en el país vecino, las recientes elecciones reportaron una participación de casi el 80% del electorado. Acá en México, durante las elecciones intermedias, la participación es del 40%, mientras que en las federales aumenta a casi el 60%. El abstencionismo es entonces de importante proporción y sin embargo no pasa nada, vaya, ni se pone en la mesa de discusión el tema para ver qué hacemos. Esto me hace pensar que una opción sería ir a las urnas a poner con el gran crayón “anulado porque ni uno me convence”. Supongo que unas 300 mil actas con la misma leyenda generarían alguna reacción, quizá también no genere nada y las cosas sigan igual. ¿Qué hará usted?. Y mientras el IFE urge a las televisoras a “explicar” qué ocurrió el domingo pasado, ¡hasta mañana, esperando el ansiado regreso y con hartas expectativas de ver que depara el fresco semestre que ya se siente viejo!

lunes, 2 de febrero de 2009

Molestos espots electorales

Si prendió el televisor durante el pasado fin de semana para ver los eventos deportivos en cadena nacional, sobre todo el magno evento dominical del super tazón 43, se habrá dado cuenta de unas horrorosas interrupciones ordenadas por un IFE tiránico y jodón que por varios minutos nos presentaba espots electoreros que contenían desde un Jesús Ortega cocinero corrigiendo a una menor en la pronunciación de la palabra “privatización”, hasta una Silvia Irabien muy convencida del guión que le dieron a leer donde defiende la igualdad y hasta promociona ella muy mariguana la regulación del mercado de las drogas. Las interrupciones, por demás molestas, pueden leerse como una protesta más del duopolio televisivo conformado por Televisa y TV Azteca, que tocados en sus intereses económicos fueron impedidos a recibir el siempre buen billete que pagan los partidos políticos para difundir sus mensajes electoreros, siempre alejados del México real.

Ante las esperadas protestas del grueso mexicano que gusta de ver el fútbol los fines de semana, hoy el IFE se deslindó de haber ordenado a las televisoras insertar los aburridos mensajes en medio de los entretenidísimos encuentros deportivos. Por su parte el priísta Jesús Murillo Karam calificó como “un acto de mala fe” el que las televisoras hayan insertado los espots en medio de las transmisiones televisivas.

Y mientras si son peras o son manzanas, lo único cierto es que la partidocracia mexicana está, hoy mas que nunca, alejadísima del México real que ya siente los estragos del catarrito convertido en catástrofe financiera, que suma a varios miles de mexicanos a las filas del desempleo, y que en medio de un año electoral, el susodicho IFE aprobó por unanimidad entregar a los partidos políticos recursos superiores a los 3 mil millones de pesos, además de fijar en 812 mil pesos el tope de gastos de campaña para cada aspirante a una diputación federal. El despilfarro de recursos públicos será siempre condenable, máxime si la coyuntura económica actual demanda austeridad, por lo que aprobar 812 mil pesos para que una ex cantinera se promocione e intente ganar una diputación, merece el repudio generalizado de la población, más aún cuando es la misma clase política que despilfarra dinero la que hace apenas unos días pedía a los buenos y aguantadores mexicanos “apretarse el cinturón”. Ante el desolador panorama de la política mexicana, mejor deseamos un bonito inicio de semestre a toda la comunidad y decimos adiós ¡desde la oficina de este pesimista redactor que ya no aguanta tanto espot electorero!