lunes, 25 de enero de 2010

Chava...

El reloj marcaba los 8 menos 30, cuando de a poco me despertaba con el noticiero matutino. Alejandro Villalvazo anunciaba con su peculiar “tono periodístico”, información que todavía no alcanzaba a distinguir del todo. Supuse seguían celebrando los del Ajusco que el Morelia derrotó al América, pero no, se trataba de algo serio. Salvador Cabañas, seleccionado paraguayo y futbolista del Club América, y padre y esposo y amigo y compañero y muchas tantas cosas más, había sido herido de bala mientras se divertía la madrugada del lunes en el Bar-bar, al sur de la ciudad de México.

La noticia me consternó. ¿Cómo era posible que Salvador Cabañas, figura pública, hubiera sido herido de bala en la cabeza la madrugada del lunes en un bar al sur de la ciudá?, con más preguntas que respuestas me llegaba la información, que en ese momento era poca. En interné no había gran cosa. Fueron los sitios “amateur” como El Buen Fútbol quienes me dieron más detalles. Más tarde ESPN revelaba más datos sobre la tragedia. Salvador había sido herido de bala luego de una presunta riña al interior del bar; más tarde, el procurador capitalino, Miguel Ángel Mancera, confirmó la versión de la riña, por lo que descartó un asalto y señaló había dos detenidos. Pasaban las 9 de la mañana y seguía fluyendo información, aunque aún muy poca; peritos de la Procuraduría ya estaban en el bar, pero los accesos estaban cerrados. ¿Pero por qué operaba el bar a las 5 am, hora a la que Chava sufrió el atentado, si se supone deben cerrar antes de las 3 am?, bueno, esas son preguntas ingenuas que hacen algunos periodistas o comentaristas; la respuesta a tal cuestión está en la corrupción. Acá manda quien tiene dinero, punto. Pero esa es harina de otros costales, de costales muy sucios y deprimentes, por cierto.

Pasaban las horas y la información aparecía en los principales diarios del país, y también en algunos sitios sudamericanos, principalmente paraguayos. Ahora sabemos que Salvador fue intervenido en el Hospital Ángeles del Pedregal, donde se le realizaron procesos que yo desconozco, pero trascendió que el proyectil calibre 22 que le penetró la cabeza, no fue removido del parietal del guaraní, pues el movimiento hubiera representado mayores riesgos que beneficios. Ahora Chava está en terapia intensiva, ahora descansa y quienes queremos saber de él tendremos que esperar las típicas 48 o 72 horas.

Chavita, somos muchos quienes ahora esperamos por noticias sobre tu mejoría. Tu familia, tus amigos, tus compañeros, tus aficionados y hasta tus rivales esperan por ti. Ahora el partido lo disputa la vida y a muerte. Sé que eres fuerte y confío en que saldrás de esta Chavita. No puedo entenderlo, el sábado te veía jugar y me lamentaba porque no tuviste chances frente al arco y hoy me interesa todo menos lo futbolístico. Lo único que quiero, Chava, es que puedas ver a tu esposa y a tus hijos crecer.

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