Una pequeña Marquesa de Sade: Cube Bonifant
Los libros son cada vez más caros. Al menos ser estudiante tiene algunas ventajas, como descuentos en algunas librerías, como las librerías UNAM. Así, buscando Estado y desarrollo económico: México 1920-2006, encontré Una pequeña Marquesa de Sade. El compromiso puede esperar, siempre puede esperar, el placer, no.
Tras recorrer tres liberarías UNAM, donde no encontré el chingado libro de economía, la segunda me presentó Una pequeña Marquesa de Sade, título que la misma Antonia Bonifant López se daría más tarde.
Cube Bonifant, importante cronista de la primera mitad del siglo XX, nació en Sinaloa, estado que ella misma calificó como “un estado desprestigiado por estar cerca de Sonora”. Y así, por esas casualidades de la vida, cuando se instaló en la Chill and go, le tocó vivir en la calle Sinaloa 33. Cube Bonifant se desempeñó como cronista en El Universal Ilustrado, diario que más tarde sería conocido únicamente como El Ilustrado; allí Bonifant realizó gran parte de su carrera, narrando desde corridas de toros, el fútbol, modas y arte, hasta la nota roja. Más tarde se desempeñaría como crítica del primer cine mexicano.
Bonifant se describió así misma como “colérica y versátil”, como “una verdad compuesta de muchas mentiras”. En una de las varias encuestas publicadas en El Ilustrado, la importante cronista respondió a la cuestión de qué revistas leía: “Monsieur y El Hogar; Monsieur porque es únicamente para los hombres, y El Hogar porque es únicamente para mujeres”.
Luego entonces, Bonifant pasó al olvido pasada la primera mitad del siglo XX. Su aporte, sin embargo, es destacable, pues se desenvolvió en el México posrevolucionario, donde la población era mayoritariamente analfabeta, además, escribió en una época donde los derechos de las mujeres aún no eran reconocidos. Además tenía humor, intelecto, clase y versatilidad.
Estado y Desarrollo Económico: México 1920-2006, sigue con su plástico. A Bonifant la están leyendo y nomás costó 125 pesos.
Tras recorrer tres liberarías UNAM, donde no encontré el chingado libro de economía, la segunda me presentó Una pequeña Marquesa de Sade, título que la misma Antonia Bonifant López se daría más tarde.
Cube Bonifant, importante cronista de la primera mitad del siglo XX, nació en Sinaloa, estado que ella misma calificó como “un estado desprestigiado por estar cerca de Sonora”. Y así, por esas casualidades de la vida, cuando se instaló en la Chill and go, le tocó vivir en la calle Sinaloa 33. Cube Bonifant se desempeñó como cronista en El Universal Ilustrado, diario que más tarde sería conocido únicamente como El Ilustrado; allí Bonifant realizó gran parte de su carrera, narrando desde corridas de toros, el fútbol, modas y arte, hasta la nota roja. Más tarde se desempeñaría como crítica del primer cine mexicano.
Bonifant se describió así misma como “colérica y versátil”, como “una verdad compuesta de muchas mentiras”. En una de las varias encuestas publicadas en El Ilustrado, la importante cronista respondió a la cuestión de qué revistas leía: “Monsieur y El Hogar; Monsieur porque es únicamente para los hombres, y El Hogar porque es únicamente para mujeres”.
Luego entonces, Bonifant pasó al olvido pasada la primera mitad del siglo XX. Su aporte, sin embargo, es destacable, pues se desenvolvió en el México posrevolucionario, donde la población era mayoritariamente analfabeta, además, escribió en una época donde los derechos de las mujeres aún no eran reconocidos. Además tenía humor, intelecto, clase y versatilidad.
Estado y Desarrollo Económico: México 1920-2006, sigue con su plástico. A Bonifant la están leyendo y nomás costó 125 pesos.
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