El segundo factor a considerar será sin duda la estrategia priísta orquestada por Beatriz Paredes, Manlio Fabio Beltrones y sin duda Enrique Peña Nieto. Sin gozar del favoritismo que sí dio Televisa a Acción Nacional, el Revolucionario Institucional conquistó la Cámara de Diputados, gubernaturas y municipios claves de cara al 2012, como el famoso "corredor azul" del estado de México. Pero el triunfo del PRI resultaría imposible de explicar sin todos sus caciques estatales que se encargaron de desviar recursos, condicionar la entrega de recursos de programas sociales y cooptar a los medios locales. Un ejemplo claro es Fidel Herrera Beltrán, que tiene dominados a gran parte de los medios electrónicos de Veracruz, que le dan cientos de minutos diariamente a la promoción de su gestión y a la promoción de su partido. Pero la estrategia del tricolor no termina ahí, recientemente el Congreso de Veracruz aprobó un incremento presupuestal por poco más de 30 millones de pesos al Instituto Electoral de Veracruz; el incremento fue aprobado por diputados del PRI y un primer acercamiento llevaría a la conclusión de que el priísmo busca hacerse de posiciones dentro de los árbitros electorales afín de facilitar el proceso del 2010, donde se renovarán varias gubernaturas. Lo que Acción Nacional todavía no aprende a hacer el PRI lo sigue haciendo y con maestría.
El tercer factor y quizá el más lamentable de todos es la ausencia de memoria histórica del grueso de la población. Mientras diversas organizaciones sociales orquestaron un movimiento en favor del voto nulo bajo el argumento de que la actual oferta política electoral, viciada de origen, no les ofrecía opción alguna de representación, los electores que votaron por el PRI demostraron o su total identificación con la causa priísta, "socialdemócrata" supuestamente, o su convicción a que sí existe un nuevo rostro del priísimo, el priísmo "del siglo XXI", según señala su lideresa Beatriz Paredes. Sin embargo, en esencia el priísmo poco o nada ha cambiado, su forma de operar es en esencia la misma, la colocación de líderes políticos con poder definido, que cooptan a la disidencia (la que quiere) o la aplasta (Peña Nieto en Atenco), condiciona el progreso al voto duro y por supuesto, los fraudes electorales en sus más diversas formas, como la compra de votos (práctica que lamentablemente ha sido aprendida por otros partidos políticos).
Cierto es que durante las elecciones intermedias se castiga casi siempre al partido en el poder, sin embargo los resultados de los pasados comicios revelan no solo la recuperación del priísmo en el panorama nacional, sino también el rechazo de su anterior electorado a las reformas y leyes aprobadas por el panismo. Incluso uno de sus sectores fuertes, la cúpula empresarial, se encuentra descontenta con la implementación de impuestos como el IETU y en caso de no verse satisfechos en sus intereses para la próxima reforma fiscal, Acción Nacional seguirá debilitándose.
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