Disculpen mexicanos, “no la volvemos a hacer”.
Por Borrarnota
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El pasado 13 de febrero, un conocido medio impreso publicaba en su primera plana que el Instituto Federal Electoral perfilaba multas a televisoras por una suma cercana a los 11 millones de pesos. Tan sólo un día después, el mismo medio impreso publicaba otra vez en primera plana que el IFE había perdonado a las televisoras y sólo multaría a Televisión Azteca con 2 millones de pesos por no enviar a la televisora de paga Sky, la retransmisión de la señal deportiva difundida los pasados 31 de enero y primero de febrero, con la propaganda electoral difundida en televisión abierta. Consejeros del máximo órgano electoral argumentaron que la conducta, claramente arbitraria y violatoria de la ley electoral, había sido modificada y que por ello, el proceso sancionador originario se venía abajo; si bien es cierto que después de la polémica que esta misma columna señaló, las televisoras dejaron de transmitir espots electorales en bloque durante la transmisión de partidos de fútbol mexicano, el IFE no puede “perdonar” una conducta violatoria de la ley electoral únicamente porque la conducta dejó de ser observada; el daño había sido hecho y correspondía una sanción económica. El IFE, muy perjudicado en su imagen por su precaria actuación durante los comicios presidenciales del 2006, nuevamente tropieza y cede ante poderes fácticos, deja de cumplir su función como organizador y regulador de los procesos electorales y aparece como un organismo débil, manipulado, cuyos consejeros son representantes de la partidocracia que tanto daña al país y merma una democracia cada vez menos cercana a las tesis de la democracia representativa. Pudo más un pinche berrinche de los dueños del duopolio televisivo que las reformas anunciadas con bombo y platillo al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales. ¿A quién sirve el IFE? ¿No es el IFE un organismo de carácter “ciudadano”? ¿Su estructura legal no pregona autonomía? Pisoteados como los derechos humanos en el caso Atenco, la autonomía del IFE aparece como una serie de letras borrosas que se desvanecen ante la mínima presión de los encargados de desinformar al país (principalmente Televisa y su risible labor de “información”). Y es que vuelvo a insistir en el mismo punto, la democracia representativa supone la representación de los grandes intereses nacionales, los cuales han sido y son ahora más que nunca la necesidad de combatir la pobreza, el creciente desempleo anunciado por los “catastrofistas”, la falta de educación para la juventud mexicana, la soberanía alimentaria, la devaluación del peso que ya anda por el 40%, la modernización del sector energético, entre muchos otros temas más que cualquier estudioso de la realidad nacional podría señalar con mayor precisión que este pírrico columnista; y no son, de ninguna manera, los intereses económicos de televisoras que después de verse afectados en sus bolsillos por un Cofipe que anulaba la posibilidad de recibir billetes por transmitir propaganda electoral.
Una cosa es segura, la actual legislación electoral no durará tal cual está ahora más de una elección. Pasadita la pasarela partidista y una vez bien repartido el pastel que tendrá un decorado tricolor, se reformará nuevamente el Cofipe para dar otra vez gusto a estas televisoras que parecen haber olvidado, igual que la Secretaría de Gobernación y el mismo IFE, que el espectro electromagnético comprendido dentro de los límites nacionales es propiedad de la nación, y que la posibilidad de andar transmitiendo estupidez y media es una simple concesión, concesión que el Estado puede retirar cuando así lo considere pertinente. Pero como acá el Gobierno federal es ocupado formalmente por Felipe Calderón, pero dominado por intereses varios, entonces los mexicanos que abogan por una auténtica democracia y una benéfica libertad de expresión y pluralidad de ideas seguiremos viendo como estos ideales no son mas que una simple utopía. ¡Hasta mañana, mientras el capitán Maldini se despide del calcio perdiendo su último clásico milanista!
Una cosa es segura, la actual legislación electoral no durará tal cual está ahora más de una elección. Pasadita la pasarela partidista y una vez bien repartido el pastel que tendrá un decorado tricolor, se reformará nuevamente el Cofipe para dar otra vez gusto a estas televisoras que parecen haber olvidado, igual que la Secretaría de Gobernación y el mismo IFE, que el espectro electromagnético comprendido dentro de los límites nacionales es propiedad de la nación, y que la posibilidad de andar transmitiendo estupidez y media es una simple concesión, concesión que el Estado puede retirar cuando así lo considere pertinente. Pero como acá el Gobierno federal es ocupado formalmente por Felipe Calderón, pero dominado por intereses varios, entonces los mexicanos que abogan por una auténtica democracia y una benéfica libertad de expresión y pluralidad de ideas seguiremos viendo como estos ideales no son mas que una simple utopía. ¡Hasta mañana, mientras el capitán Maldini se despide del calcio perdiendo su último clásico milanista!
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